Cómo reducir riesgos de enfermedades crónicas en tiempos de pandemia

Si tienes problemas de ira y quieres comenzar a invertir en llevar una vida más saludable pero no sabes por dónde empezar, quizá un buen lugar es conociendo las cosas que tenían más probabilidades de matarte antes de esto. Sí, leíste bien, dije matarte antes de esto, los riesgos que existían antes no han cambiado, siguen siendo vigentes actualmente y constituyen el 48% de todas las muertes en El Salvador, detrás de los homicidios y accidentes.

 Esta es la cuestión, si yo tuviera la capacidad de pronosticar cómo y cuándo vas a morir y encima pudiera darte un remedio para evitarlo, sería una revolucionaria en el campo médico, sin embargo, como eso es imposible, y la muerte nos llega a todos como ladrón en la noche, entonces lo mejor que podemos hacer hasta el momento, es invocar a satanás. Un chiste malo para ver si estabas despierto. Volviendo al tema, lo mejor que podés hacer, es averiguar las cuestiones que quitan calidad de vida y acortan tus años. Estos patrones cambian un poquito según donde estés, pero en términos generales y a nivel mundial, aparentemente todos hoy en día estamos muriendo por las mismas cosas, las enfermedades crónicas, esto sigue siendo verdad incluso durante esta situación extraordinaria. Es por tanto importante que aprendas a reducir los riesgos de desarrollar una o mejorar tu salud si ya eres enfermo crónico. Hoy más que nunca ya que tener acceso a cuidarnos está limitado.

 En este ensayo me voy a centrar en El Salvador, mi actual residencia, pero repito, en términos generales, como el problema es el mismo, quizá puedas encontrar soluciones aquí, aunque vivas en otro lado, y, además, también haré hincapié en las razones por las cuales resulta tan difícil romper un mal hábito, y eso mis amigos, es un problema universal, que traspasa no solo fronteras sino épocas. Así que, sin mayor preámbulo, averigüemos cuáles son las causas más importantes de las enfermedades crónicas en este país y por qué si son causas tan aparentemente estúpidas, cuesta tanto cambiarlas.

Las enfermedades crónicas o no transmisibles representan casi la mitad del total de las muertes de todas las causas, por lo cual es un problema fuerte en esta pequeña nación. ¿Cómo puede frenarse? Un primer paso es estudiar las causas, cuestión que El Salvador ha realizado. Los factores de riesgo en esta pequeña nación están estudiados y documentados, sin embargo, el problema continúa. Esto último entonces, constituye el segundo paso. ¿Qué elementos intervienen en la perpetuidad del problema? En esta interrogante se enfocará el ensayo, utilizando como foco, los dos principales riesgos de las 5 enfermedades no transmisibles más importantes en el país.

 En el caso de las 5 enfermedades no transmisibles prioritarias en El Salvador, los factores de riesgo revelan que el factor causal número uno es el elevado consumo de azúcar (81%) y la poca ingesta de verduras (93.8%). Lo último puede ser producto de falta de educación y de la influencia de la cultura.  La cocina salvadoreña tradicional se encuentra fuertemente basada en granos secos como los frijoles, cereales como el maíz, los carbohidratos como la papa y el arroz (este último es a su vez es cereal) y los productos derivados de animal; leche, queso, crema y carnes. Estos constituyen, en la mayoría de los casos, la pirámide de la canasta básica para la nación.

La cultura entonces es un factor determinante para la dificultad al implementar recomendaciones dietéticas. Las personas tienden a seguir patrones culturales de alimentación. En los países mediterráneos se tiene la costumbre de comer embutidos, quesos, pescados y verduras salteadas. Su cultura les ayuda a mantener el consumo de vegetales. Esta forma de comer inspiró y popularizó la “Dieta mediterránea”, dieta publicitada para el control de peso.

No se puede decir que el problema está ligado a la falta de recursos porque el precio de las verduras es accesible para las personas que pueden costear la canasta básica, además las verduras pueden ser cultivadas, lo cual supone una solución, ya que las zonas con ingresos económicos más bajos corresponden a las rurales. El área rural tiene culturas autosostenibles. Usualmente tienen sus propios gallineros, vacas y sembradillos, por tanto, no es un problema motivacional debido a la falta de recursos por parte de los sujetos, sino más bien, como se mencionaba anteriormente, parece estar ligado a un determinante cultural. Es importante concentrarse en esta sección de la población ya que ella alberga más del 50% de las 5 enfermedades no transmisibles más importantes del país (MINSAL,2019).

Los datos estadísticos no mencionan la diferenciación entre clase social y el desarrollo de estas enfermedades, sin embargo, si la zona rural del país es responsable por un poco más de la mitad de la prominencia de estas enfermedades, es posible entonces que exista una diferenciación en cuanto al tipo de factores de riesgo que les afectan. Anteriormente se mencionaba que no parece ser una cuestión de falta de recursos económico o de acceso a los alimentos sino más bien parece estar ligado a lo que la cultura acostumbra a las personas a comer y a considerar alimento básico. Las personas entonces que hayan sido expuestos a mayor cultura (arte culinaria de otros países, programas de salud de vanguardia, nuevas tendencias de cuido etc.) expandirán su noción de las alternativas que existen y esto les permitirá probar nuevos alimentos y estilos de vida, cuestión que no es aparente en las personas sin acceso a comunidades culturalmente enriquecidas.

Si bien esta es una hipótesis que vale la pena ser estudiada, el percentil de diferenciación entre la zona rural y urbana es muy bajo, siendo de 52 a 48.

El azúcar constituye el segundo factor de riesgo predominante, sin embargo, no figura como parte importante en la canasta básica, aunque parece estar involucrado en la cocina tradicional en los postres típicos, pero, la estadística es específica y señala que son las bebidas azucaradas el problema. La estadística no menciona con cuanta frecuencia se consumen estas bebidas o bajo que contextos, pero debido a que los datos también mencionan que un factor de riesgo relacionado específicamente a las enfermedades crónicas del riñón es el bajo consumo de agua en los salvadoreños, sería fácil suponer que las bebidas azucaradas se consumen como sustituto del agua y de ser así, serían parte de las comidas, los snacks y de los momentos en que los sujetos necesiten refrescarse.

Con respecto al azúcar pareciera existir información confusa. Por un lado, el azúcar es natural lo que le concede una posición de autoridad (como si natural fuese sinónimo de salud) y por tanto solo basta con ser balanceado al momento de consumirla, por otro lado, estimar qué significa ser balanceado está basado en creencias ignorantes sobre qué constituye consumir azúcar. Esto es un problema que algunos modelos motivacionales explican cuando hablan sobre cómo las creencias que las personas tienen sobre un determinado fenómeno influirán en sus comportamientos de salud. Las personas pues podrán estar incurriendo en acciones que ellos erróneamente consideran saludables basados en las creencias diseminadas.

¿Cuándo comienza el azúcar a ser un problema? Ese espectro parece generar el mal comportamiento. Una persona que consume café, por ejemplo, le agrega dos cucharaditas de azúcar a su bebida. Suponiendo que consume 2 tazas diarias de café, solo en ese hábito se está hablando de 30 gramos de azúcar. La misma persona almuerza y puede a su vez acompañar su comida con una gaseosa, que usualmente cuenta con 35 gramos de azúcar. Si la misma persona, decide tomarse otra gaseosa en la tarde, se suman otros 35 gramos de azúcar. Al final del día el sujeto habrá consumido 100 gramos de azúcar, 4 veces más de lo recomendado por la OMS, y eso sin contar el azúcar consumida a través de alimentos.

Para algunas personas una lata es solo una lata porque las observan en función de unidades y no en función de gramos, este sesgo les permite seguir haciendo malos cálculos sobre cuanta azúcar están consumiendo.

Otras, a su vez, piensan que las bebidas azucaradas implican solo las gaseosas, ignorando que los frescos artificiales de manzana, pera, naranja, etc., en muchos casos, contienen más azúcar que las gaseosas. En esta situación, la actitud negativa que los sujetos tienen sobre las gaseosas no borra el problema, porque el sustituto es incluso peor.

Muchos alimentos que se promocionan como saludables, tienen grandes cantidades de azúcar escondido en su composición. Algunos utilizan etiquetas como GMO, gluten free, lactose free, como sinónimos de alimento saludable. Las personas entonces ven estas etiquetas y deciden alocar a el producto características totalitarias de salud, cuando en realidad, solo porque un producto tenga ciertas características que pueden ser saludables, no significa que mágicamente borran las otras características no saludables que tiene, sin embargo, es más fácil organizar la información por categorías y entonces el cerebro termina etiquetando todo el producto como saludable. A este sesgo cognitivo se le llama “Efecto Halo”.

Es posible a su vez que la relación de causalidad entre el consumo de azúcar y el desarrollo de la enfermedad no esté muy clara. El sujeto antes de incurrir en un nuevo hábito de salud realizará valoraciones sobre las alternativas y si no logra entender cómo se relaciona una cosa con la otra, le restará importancia y es probable que la termine ignorando, no acatando el hábito de salud recomendado. Es entonces importante que el sujeto observe la cadena de eventos para entender la causalidad, de otro modo en sus valoraciones, desarrollar una enfermedad crónica se encuentra más relacionado al azar que a su estilo de vida, especialmente si el sujeto cuenta con relatos anecdóticos sobre personas que se han muerto pese a cuidarse mucho. La disponibilidad heurística le permite formular conclusiones erróneas que le ayudan entonces a tomar decisiones nocivas para su salud.

Para cambiar una conducta o adquirir otra, no es conveniente hacer cambios abruptos porque el sujeto puede considerar la tarea muy grande y concluir que está por encima de sus capacidades. Dentro del proceso de motivación, los sujetos siempre se encuentran haciendo valoraciones de las nuevas conductas, de las que ya tiene, de las consecuencias y de sus recursos, es importante entonces que el sujeto sienta que puede ejecutar la tarea y generar resultados, de lo contrario, aunque esté convencido de que x conducta de salud es mejor que la que ya tiene y debe ser implementada, abandonará la tarea.  

Es importante recalcar que el azúcar estimula los receptores de placer en el cerebro y por tanto genera adicción. Cuando se habla de erradicar o bajar el consumo de azúcar, se debe tomar en cuenta que debido a su naturaleza adictiva no solamente se puede hablar de estrategias cognitivas sino de conductuales que ayuden a preparar al cuerpo para los efectos de abstinencia que produce.

El Salvador ha tomado medidas para contrarrestar este problema, enfocándose en la población infantil. Por decreto, las instituciones educativas de nivel primario y secundario, privadas o públicas, tienen prohibido la venta de bebidas carbonatadas y alimentos procesados. Esta medida busca propiciar buenos hábitos de salud a partir de las edades más jóvenes, haciendo más fácil la adherencia a estos cuando se conviertan en adultos, así mismo busca reducir la posibilidad de desarrollo de etapas premórbidas en los adultos jóvenes.

Ahora, la efectividad de estas medidas constituye otro asunto y falta observar lo que el MINED (Ministerio de Educación) reporte.

El MINED se ha encargado de reformar el sistema en que la población estudiantil se alimenta dentro de las instituciones, para ello ofrece talleres educando a los dueños de “cafetines” sobre lo que constituyen alimentos saludables. Han reformado también la ley General de Educación para controlar lo que se distribución y venta de los cafetines.

           MINED (2016)

Parte de los esfuerzos del estado para abordar la problemática, es la reforma al artículo 113 de la Ley General de Educación, la cual prescribe que el Ministerio de Educación emitirá la normativa que tenga por objeto regular y controlar la comercialización de alimentos con altos contenidos de grasa, sal y azúcar y de todos aquellos que no contribuyan a una alimentación saludable dentro de las tiendas y cafetines escolares. (p. 1)

Dentro de las otras medidas que El Salvador ha tomado para enfrentar este problema se encuentra la creación de una política nacional específicamente para abordar las enfermedades crónicas. En ella se recogen las estadísticas más relevantes y se definen las determinantes de salud que intervienen en el problema, además de establecer estrategias para afrontarlo. MINSAL (2019) “Que de acuerdo a lo establecido en los considerandos anteriores y con el propósito de garantizar el derecho a la salud de la población, es necesario establecer mecanismos de acción multisectorial para el abordaje integral de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgos y protectores.” (p. 8).







Lo saludable es un sacrificio. No sabe bien

En ambos casos, en el excesivo consumo de azúcar y en el bajo consumo de vegetales, pareciera existir representaciones favorables para su ingesta. Las personas ven la comida no saludable como deliciosa y la comida saludable como medicina y no placentera. En ese sentido, debido a que la alimentación es un requerimiento para la existencia humana, los sujetos valoraran entre comer placenteramente y morir y comer no placenteramente y morir, es fácil adivinar cuál escogerían. Esto a su vez supone una mezcla entre las representaciones mediáticas de este tipo de comida y las creencias que el sujeto va formulando. Una vez más estas valoraciones inclinan la balanza hacia la desmotivación por implementar medidas de salud.

A su vez, la comida clasificada como saludable tiene un precio más alto en restaurantes y centros de comida rápida, pese a que en muchas ocasiones los insumos utilizados para elaborar el producto son más baratos. Lo que es peor, en muchas de estas ocasiones la comida que se cataloga y vende como saludable, cumple el estereotipo de comida no placentera y es además baja en nutrientes.

Entonces, si el salvadoreño desea comer saludablemente, ir a un restaurante o a un centro de comida rápida solo refuerza la idea de que este tipo de alimentación es más cara y menos rica, lo que tristemente en muchos casos es cierto. Esto genera falsa información de lo que en realidad constituye un plato saludable y de la inversión económica que requiere.

Hasta el momento, el análisis se ha preocupado por enfocarse en las variables previas a la enfermedad, teorizando sobre los elementos que influyen en la toma de decisiones de salud en la fase de prevención, pero ¿Qué ocurre en la fase de prevención 2, cuando la persona ya se encuentra enferma? Los datos son vagos con respecto a las intervinientes en las motivaciones y la adquisición de conductas saludables en esta etapa.

Del total de las consultas por todas las causas en el país, el 15% corresponde a las consultas por las 5 ENT prioritarias y de estas, el 70% son mujeres (MINSAL, 2019). Los datos no arrojan las tasas de adherencia, ni muestran la etapa de desarrollo en que se encuentra la patología versus el momento de diagnóstico, debido a ello es difícil establecer la causalidad entre enfermedad, tratamiento y mortalidad. No se puede esclarecer si la gente muere por falta de atención médica o por falta de adherencia al tratamiento. Si bien es muy baja la cantidad de hombres que pasan consulta, los datos no clarifican el desarrollo terapéutico que siguen, pero se observa que, si bien es el 70% de mujeres las que pasan consulta, son ellas las que están en la cima de mortalidad. Esto supone diferencias de género que pueden estar relacionadas con varios elementos, desde las disparidades metabólicas (los cambios hormonales que impactan el funcionamiento del cuerpo femenino, el ciclo de fertilidad, embarazo etc), hasta de personalidad y desarrollo social. Por ejemplo, la mayor cantidad de muertes no médicas en el país, que corresponden a accidentes o violencia corresponden a un alto número de muertes masculinas. Esto puede significar, que los hombres no viven lo suficiente para morir por la enfermedad crónica o que mueren por otras enfermedades.

Según el Instituto de Medicina Legal, de las muertes por accidente (437) y de las muertes por homicidio (545), 352 corresponden a hombres en el caso de la primera y 489 hombres, en el caso de la segunda. Sumados, accidentes y homicidios, corresponden al 63% del total de todas las causas de muerte en el país. (Medicina Legal, 2013).

Los elementos que se han mostrado en el documento corresponden mayoritariamente a determinantes culturales y sesgos cognitivos, que a su vez se convierten en el banco de información que alimentará la motivación de los sujetos. No parecen existir escenarios que motiven a los sujetos a establecer conductas saludables para protegerse de las enfermedades crónicas, o mejor dicho, los escenarios que hay no les motivan. Entre vivir de una forma placentera, bajo las costumbres de tu país y vivir de una forma no placentera, bajo costumbres extrañas, es entendible porque una prevalece por encima de la otra.

Siempre dentro del tema de los modelos motivacionales, el escenario de amenaza no significa mayor motivante, porque la promesa de peligro no es lo suficientemente fuerte. Cuando el individuo considera que es normal morir a los 40 y 50 años, puede que la perspectiva de muerte a esa edad no se configure cognitivamente como amenaza sino como naturaleza. Es decir, para estos sujetos morir a esas edades es normal, no patológico. Fallan en entender la relación de causalidad entre la adopción de conductas saludables y expansión y mejoría de la calidad de vida, por tanto la deteriorización de su salud se normaliza, en especial porque la mayoría de su grupo etario se encuentra en iguales circunstancias que él.

No existen mayores ventajas percibidas por un estilo de vida sobre el otro, y mientras sea así, las conductas que sostienen las enfermedades crónicas persistirán.

Conclusiones

A partir de lo anterior se concluye que:

  • La cultura salvadoreña juega un papel determinante en la adquisición de nuevos hábitos alimenticios. Su comida tradicional supone formas de comer bajas en fibra provistas por las verduras y frutas, por lo cual incorporarlas a las formas cotidianas de alimentación supone un reto. Recomendación: No maldigas tu cultura, disfrútala, para ello maximiza los buenos platillos que tiene y minimiza los malos. Ten en cuenta que bueno y malo son conceptos arbitrarios, no es malo comer cosas que se pasen de las recomendaciones de azúcar, lo malo es ingerirlo constante o desmesuradamente, tienes que seguir un plan nutricional que se centre en comidas que principalmente nutran tu cuerpo y que no vengan cargadas de cosas que no lo hacen. Un postre salvadoreño en un fin de semana, no es dañino, un postre salvadoreño, un plato frito de almuerzo, una cena sin verduras altas en fibra, dos cafés con dos cucharaditas de azúcar en el mismo día tal vez sí.
  • La exposición cultural supone un determinante positivo en la adquisición de nuevos hábitos. Entre más expuesto se encuentre el individuo a modelos de salud, estilos de vida y belleza novedosos y de percibido avance tecnológico, es más probable que los adopte. Valga aclarar que la exposición cultural a la que se hace referencia es a la experimentación o participación, ya sea viajando o siendo impactado por nuevas prácticas en su región o cuidad. Recomendación: Lee y experimenta sobre otras culturas y sus prácticas de comida sana, especialmente sobre su incorporación de verduras altas en fibra. Agrega a tu dieta semanal, el par de recetas altas en fibra que más te hayan gustado. Asegurate de comer un plato así, una vez al día, o tres veces a la semana si estás empezando. Además leer no solo es bueno desde el punto de vista de gastronomía, sino que también, expande tu mente y te presenta con nuevas ideas y concepciones del mundo, lo cual te ayuda en tu desarrollo humano.
  •  El azúcar es un componente adictivo y por tanto ayuda a crear la idealización de la comida nociva. De esta forma asiste en crear la imagen de que la comida sin azúcar es no placentera y la comida con azúcar si lo es, llevando a los sujetos a tomar la decisión entre vivir con placer o sin placer. Decidirse por la salud entonces supone un reto. Recomendación: Quita paulatinamente el consumo de azúcar de tu dieta, y agrega frutas dulces como los bananos o mangos, para impedir que el cuerpo colapse rápidamente debido al síndrome de abstinencia (Así es, dejar el azúcar produce síntomas de adicción). Reduce la cantidad de azúcar en tu café, en vez de dos cucharaditas, agrega una y si tomas mucho café, sustituye una taza por té con un poco de miel. Prepara ricos licuados de fruta con cereal, para que no sólo quedes satisfecho por el la fructosa, sino que la fibra del cereal te quite el hambre por más tiempo que si solo comieras fruta.
  • Los sesgos cognitivos como el atajo heurístico ayudan a confundir las líneas directas de causalidad entre factores de riesgo y la enfermedad. Las personas no creen que tener hábitos malsanos esté relacionado con enfermarse y otorgan más incidencia al azar y a factores no conocidos por la ciencia. Recomendación: Identifica tus sesgos cognitivos, escribe las razones por las cuales crees que estos o ciertos hábitos saludables no valen la pena o el esfuerzo. Usualmente, lo que hacemos está ligado a ejemplos de nuestra vida real que los hemos convertido en ley de vida, aún si analizándolos bien, no tienen lógica. Remitete a este documento o busca ejemplos de sesgos cognitivos relacionados a lo que escribiste y entiende porque piensas como lo haces.
  • El agua es simple y el azúcar no. Las personas cambian el consumo del agua por bebidas azucaradas para calmar la sed y recibir placer al mismo tiempo. De alguna manera porque el azúcar se bebió y no se comió, se tiende a ignorar el consumo de bebidas azucaradas como consumo de azúcar. Recomendación: Comienza tu desintoxicación de bebidas gaseosas, reduciendo la cantidad. Si tomas un vaso con cada comida, sírvete en vasos más pequeños durante una semana. Luego consume un poco de gaseosa en un vaso pequeño solo durante tu almuerzo. Posteriormente, pásate a una bebida natural que tú prepares (con bajo azúcar, dos cucharaditas) y duplica la cantidad de agua que tomas durante el día. Para que no te sientas aburrido solo consumiendo agua, acompaña esta recomendación con la recomendación c. y consume té con miel, y licuados endulzados solamente con frutas. El banano es ideal para ello. Trata de no usar alternativas de azúcar, ya que han sido procesados y pueden generarte problemas de digestión.
  • La normalización de la muerte prematura. Mientras los sujetos tengan estándares bajos de calidad y extensión de vida, seguirán atribuyendo la deteriorización de su vida como algo natural e inevitable. Recomendación: Tomate tiempo para reflexionar sobre tu proyección de vida. Piensa en las siguientes interrogantes: ¿Cómo te vas a ver a los 40 años? ¿Y a los 50? Si tu respuesta incluye elementos como: piel caída, panza, gordura, con lentes, y 500 mil y una enfermedades, probablemente quieras replantearte lo que piensas que ocurre al envejecer, y sobre todo a la edad que piensas que eso ocurre. Continúa con la reflexión. Describe un día en la vida de tu yo de 55 años, ¿Qué me vas a describir? ¿Van a estar vivos todos tus amigos o ya vas a haber asistido a un par de funerales? ¿Qué los mató? Si tus respuestas reflejan lo anterior, implica que asocias la pérdida  de salud con un proceso natural y no con tu estilo de vida, lo cual es simplemente incorrecto, ya que en los países con mayor énfasis en calidad de vida, los resultados en vitalidad (salud, apariencia física, actividad) y extensión de la tasa de mortalidad son evidentes y reflejan que no es natural perder la calidad de salud de forma tan estrepitosa como tú la imaginas. Tomate un segundo para reeplantearte tu visión de vida durante esos años de vida.

Nota: Las anteriores son recomendaciones de entreno de hábitos, no deben ser confundidas como consejo médico. Visita un médico o profesional de nutrición, en caso de necesitar diagnóstico y tratamiento específico a tus necesidades. 

¿Qué me dices tú? ¿Ya dejaste el azúcar? ¿Qué fue lo más difícil? Comenta abajo con tu experiencia y platiquemos, o únete al grupo de discusión privado, en donde cada semana realizamos clases en vivo y gratuitas de temas como este, para que así hagas tus preguntas directamente.

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